Inspiración y tendencias
El valor del medio ambiente

Cada día en más campos se empiezan a ver soluciones que intentan ayudar a frenar el deterioro del medio ambiente. El diseño no es menos y la conciencia ecológica está llegando cada vez con más fuerza a esta disciplina.
Esto se hace patente en objetos reciclados, donde se transforma la materia prima; objetos rehechos, donde se les da una nueva función, o productos realizados con materiales sustentables que no afectan al medio ambiente.
Existen diseñadores, como el norteamericano Bart Bettencourt, que se dedican únicamente al llamado diseño verde, realizando trabajos de diversa complejidad con maderas recuperadas.
El ecodiseño, como también se le conoce, está vinculado al aumento al máximo de la eficiencia del uso de material. Asociado a éste, corre el concepto de diseño sustentable, entendido como la planificación de un objeto, producto, o servicio innovando en cada parte del proceso, desde la misma planificación, pasando por el marketing, la producción y el consumo, incluyendo también un trabajador satisfecho.
Esto quiere decir que un producto no es sustentable simplemente porque esté hecho de aluminio 100% reciclable, sino que en su proceso de producción se redujo la emisión de gases, se planificó el ciclo de vida del producto, incluso que el ambiente de los trabajadores fue el adecuado.
Se señala que la tendencia verde en el diseño empezó hace como diez años, que la creatividad en este sentido se potenció con la crisis de 2001 y que es un proceso en constante crecimiento. Aún así, falta generar conciencia, tanto en empresarios como en consumidores.
La filial de Chicago de AIGA –asociación profesional de diseño de Estados Unidos– organizó en el 2008 un evento destinado a tratar la significación del diseño verde. Esta asociación ha estado en la vanguardia de promover el cambio en las prácticas del diseño a través de su centro para el diseño sustentable.
El diseño sustentable afecta tanto a lo que dice relación con la adquisición de materias primas como a la producción de los componentes, el ensamblaje del producto, la distribución, su venta, su uso, reparación, reutilización y desecho, además de todos los transportes.
Entre los aspectos a considerar están los mínimos consumos, emisiones y contaminaciones durante todo el ciclo de vida del producto. Ello debe extremarse en el caso de sustancias peligrosas, que en lo posible deben ser evitadas en nuevos diseños, tratando de encontrar alternativas.
Otro elemento es que el diseño debe privilegiar la utilización de materiales reciclados en la fabricación de nuevos aparatos, disminuyendo la extracción de materias primas vírgenes para la fabricación de nuevos productos.
A su vez, el empaque debe hacerse utilizando la mínima cantidad posible de materiales y procurando que éstos sean mayoritariamente materiales reciclados y reciclables.
Para la fase de uso, el diseñador habrá de prever también un mínimo impacto ambiental, escasa generación de ruido, así como las menores o nulas emisiones. Se debe considerar también la eficiencia energética de los equipos. El etiquetado normalizado permite por ejemplo seleccionar un electrodoméstico de acuerdo a su eficiencia energética.
Los mismos criterios anteriores deben ser tenidos en cuenta en la el proceso de reciclado, una vez que el equipo haya llegado al final de su vida útil.
Junto con el diseño de mejores productos, esta visión conduce a una producción sostenible y un consumo más racional de recursos. Por ello es que el concepto de ecodiseño está contemplado en la agenda de negocios de muchos países industrializados, y es una preocupación creciente en aquellos en desarrollo.
En el ecodiseño el medio ambiente define la dirección de las decisiones que se toman en el diseño. Se le asigna al medio ambiente el mismo estatus que a los valores industriales más tradicionales como las ganancias, la funcionalidad, la imagen y, sobre todo, la calidad.




