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Sustentabilidad que vende

En lo que va de junio, Apple ha lanzado dos nuevos productos de software, cuál de los dos con más novedades en su desempeño, sus prestaciones, su tecnología y, por supuesto, su diseño.
El nuevo iPhone 3G S se presentó como el más rápido y potente hasta la fecha, en tanto el MacBook Pro fue actualizado con nuevos modelos, innovadora batería integrada y pantalla retroiluminada.
Lo que pocas veces se destaca de la compañía de la manzana es su esfuerzo por reducir el impacto ambiental que puedan generar los productos que crea así como el trabajo que realiza.
Así como se siente orgullosa de su historia de innovación en tecnología y diseño, Apple también está atenta al impacto ambiental que causa. En ese sentido, define cuatro áreas a las que dedica especial atención: diseño del producto y embalaje, fabricación responsable, eficiencia energética y reciclaje.
Durante la fase de diseño se determina la cantidad de materias primas a emplear, el tipo de materiales y su capacidad de reciclaje, el consumo energético que requiere su fabricación y uso, así como su facilidad para ser reciclado.
Por ejemplo, la supresión de las pantallas de tubos de rayos catódicos (CRT) significó un gran avance, pues las pantallas planas contienen más de 9.500 gramos de plomo menos, consumen hasta un 80% menos de energía en modo reposo y pesan la mitad.
Para ayudar a proteger el medio ambiente y la salud de los consumidores, restringe el uso de componentes contaminantes tanto en los materiales que utiliza como en los procesos de fabricación.
Su programa de sustancias restringidas limita el uso de metales pesados y de sustancias que deterioran la capa de ozono en productos y procesos de fabricación. A fines de 2008, había eliminado completamente el uso de policloruro de vinilo (PVC) y de retardantes de llama bromados (BFR).
En cuanto al consumo de energía, en los últimos años se han logrado progresos en la optimización de la eficiencia energética de equipos y herramientas, con prestaciones como el economizador de Mac OS X, que permite gestionar el consumo de energía de sus computadores.
La visión que Apple tiene del reciclaje abarca toda la vida útil de un producto. Por ello, desarrolla programas de recogida que permiten deshacerse de equipos usados sin dañar el medio ambiente. Estos se iniciaron en Alemania en 1996 y se han extendido a Estados Unidos, Canadá, Japón y toda Europa, evitando el vertido de millones de kilogramos de equipos electrónicos en todo el mundo.

Ejemplos concretos de las iniciativas de Apple se encuentran en la caja del iPod, que se ha reducido en tamaño, pues el embalaje de la quinta generación de este dispositivo es hasta 69% más pequeña que el de la generación anterior.
El iMac y el Mac mini hablan también de un diseño muy eficiente, pues ambos productos incluyen tecnología inalámbrica como AirPort y Bluetooth, reduciendo la necesidad de utilizar cables aislados con PVC.
El diseño del iMac ha mejorado generación tras generación, lo que se ha traducido en materiales más eficientes, disminución del tamaño y peso de los embalajes, y reducción del consumo energético.
El embalaje de la generación actual del iMac requiere 66% menos de plástico y 42% menos de papel en comparación con el iMac G5 de pantalla plana y ocupa un 41% menos de espacio. El empaque del MacBook Pro de 15,4 pulgadas es 45% más liviano y ocupa un 45% menos de espacio que el PowerBook G4 de 15 pulgadas. El embalaje del iPod classic pesa 35% menos y su volumen es un 82% inferior al del iPod de primera generación.




