17 Mayo, 2010 (0) Imprimir

Diseño Qvid Diseño y Negocios

Nuestro rostro en Shanghai

La exposición a nivel países más grande del mundo tiene a Chile participando con un pabellón construido mayormente a base de madera en diferentes formatos, material sostenible y renovable. Algo muy diferente a la propuesta de Sevilla, en 1992, cuando expuso un témpano de hielo antártico como icono de la presencia chilena.

El pabellón nuestro destaca por su tamaño, con 2.500 metros cuadrados que esperan recibir a cerca de cuatro millones de visitantes, y por su arquitectura, que se valió de madera de pino en sus distintas formas de comercialización: placas terciadas, laminadas y elementos de madera singular. Todas ellas haciendo parte de pavimentos, cielos y revestimientos.

Bautizado como “Sprout of new city” (La semilla de la nueva ciudad), en este pabellón, diseñado por la oficina de Juan Sabbagh, Premio Nacional de Arquitectura 2002, se utilizó vidrio u-glass, que es un material reciclado, para que el pabellón tuviese una especie de membrana traslúcida que muestre su contenido. Desde fuera, se ven en su interior las cajas que constituyen las salas del recorrido.

El pabellón posee cuatro áreas que son etapas de un recorrido. La primera expone el caos de la ciudad actual, con problemas como la contaminación, el ruido y el individualismo. La segunda muestra un espacio de transición que busca explicar el desorden. El núcleo de la construcción, una gran semilla de madera, es el comienzo de una tercera etapa que muestra los principios que deben estar en la cabeza de los actuales urbanistas.

En la última etapa, los visitantes pasan por el gran espacio público de los encuentros, que contiene una amplia escalera que al término del recorrido entrega una visión total de la muestra.

La Expo Shanghai 2010 ofreció a los participantes la oportunidad de generar en Internet un reflejo de sus pabellones físicos, para facilitar la visita de las personas que por una u otra razón no pueden asistir físicamente a la exposición.

Para armar el pabellón virtual de Chile se interpretaron los planos arquitectónicos del pabellón físico, a través de técnicas de modelado y texturado 3D. La geometría tridimensional fue llevada a una herramienta de simulación, y se agregaron elementos de programación e interactividad.

Responsable de este trabajo fue la oficina Portable, cuyo equipo estuvo compuesto por Matías Martínez, Ricardo Contesse, Javier Pañella y Hernán Calvo, quienes desarrollaron también el sitio web de Chile en Shanghai 2010 (www.expo2010chile.cl).

Si de diseño se trata, el pabellón chileno tuvo también otros artífices, como es el caso de Arbol de Color, oficina formada por Andrés Martínez, Andrés Illanes y Marcial Cortés-Monroy, asociada al QVID, que se encargó de desarrollar los conceptos de diseño para la cafetería y la tienda de productos de Chile ubicada en el interior de la instalación chilena.

En ella, el llamado “Mercado del encuentro”, un espacio de 400 metros cuadrados de superficie, pueden encontrarse alrededor de 200 productos, entre ellos artesanía nativa, joyas de lapislázuli y lana de oveja, además de la cocina criolla y muy visiblemente vino chileno.

La selección de los productos fue una tarea minuciosa que hizo a Arbol de Color revisar las culturas mapuche, aimara, rapa nui, así como el trabajo de artesanos de la zona central. Ello con el fin de que desde esta tienda los visitantes se lleven un recuerdo que les dé la idea de lo que es Chile.

Filete, también integrante de la asociación de empresas de diseño de nuestro país, conformada por Luis Rojas, Pablo García y José Soto, desarrolló toda la gráfica y el material impreso que se utiliza en el pabellón chileno.

Destaca en este aspecto el desarrollo de una fuente tipográfica exclusiva, utilizada en logotipo, señaléticas y publicaciones del pabellón. La fuente Shanghai fue elaborada para funcionar en conjunto con tipografías para la lengua china.

Otro proyecto asociado a la identidad visual fue la elaboración de la señalética interna del pabellón. Según los socios de Filete, en este caso se trabajaron señales muy austeras para no intervenir la riqueza de los materiales con que se resolvió la ambientación del recinto. Con el uso del negro como soporte, que permite encontrar la información de manera rápida, las piezas consideran que los textos principales están en chino e inglés.

Considerando la cantidad de visitantes esperada, 17 mil diarios, no deja de ser este un trabajo trascendente, al igual que el realizado en todas las demás áreas mencionadas.

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