Educación
Productividad desde el aula
Antes perteneciente a la facultad de arquitectura, al igual que arte, la carrera de diseño de la Universidad del Desarrollo –que este año adquirió notoriedad al organizar la próxima Cuarta Bienal de Diseño– decidió un día transformarse en facultad, algo novedoso para el medio universitario local.
Quien estuvo a cargo de llevar adelante ese proceso, Alejandra Amenábar, recuerda que entonces la escuela tenía 30 alumnos y era desconocida para mucha gente. Para darle un cierto relieve a la nueva facultad, debió ella dar una orientación que por entonces las escuelas de diseño no tenían.
Esto fue pensar en la forma en que el diseño puede aportar al desarrollo de la productividad para la empresa, postura entonces diferente y en la actualidad asumida por muchas escuelas.
El primer proyecto importante en ese sentido fue en 2003, con la empresa Cuadernos Austral, que fue el inicio de una relación muy cercana entre el mundo profesional y el mundo académico que en el caso de esta facultad aún se mantiene.
A la concreción de este vínculo contribuyó el hecho de que la UDD tiene como parte de su cultura una cercanía con el mundo empresarial, con redes ya establecidas y que Diseño se atrevió a ocupar para poder armar importantes proyectos.
Comenta Alejandra Amenábar, hoy decano de diseño, que la idea de fondo fue dejar de que los proyectos de los alumnos sean tan utópicos e irrealizables y aprovechar que existen muchos empresarios dispuestos a que los estudiantes desarrollen proyectos para ellos, sin una obligación de llevarlos a cabo industrialmente.
“Se trata de que los alumnos tengan la oportunidad de encontrarse con la realidad de las empresas muy desde cerca”, señala, agregando que un elemento diferenciador de esta facultad es la capacidad de observación que pide a sus alumnos en torno a sus propuestas, principalmente de aprender y establecer una metodología de trabajo, propia del diseño, para tener resultados.
La malla de diseño está por ello dirigida a lo que se busca lograr en los alumnos. Se estructura sobre la base de distintas líneas de educación en la formación de un diseñador. Esto es, talleres, representación, computación, teoría y gestión y la línea científico tecnológica.
A eso se agregan los cursos sello que siguen todos los alumnos de la UDD, que son los de ética, emprendimiento y liderazgo y responsabilidad pública.
Explica Alejandra Amenábar que, desde lo más general, la visión de la facultad es que el diseñador debe ser capaz de liderar y gestar proyectos. Hay un primer año de plan común, con herramientas comunes para todas las menciones, y desde el segundo año los alumnos optan por una mención: diseño de ambientes y objetos, diseño digital y diseño gráfico
En la primera, los alumnos aprenden a diseñar todo lo que está en un espacio, como una tienda, un hotel, una clínica, un restaurante, y todas las técnicas para ello, lo que se complementa con materias como iluminación, ergonomía, etc.
“Es una mención prima hermana del diseño industrial y con bastante campo laboral, porque basta ver cómo crece la industria hotelera y de restaurantes, lo mismo que el retail, que además requiere una permanente renovación” señala la decano.
A su vez, diseño digital es una manera global de ver el tema de las tecnolgías. La idea es formar a profesionales capaces de liderar proyectos en todas las áreas de las tecnologías digitales, como animación y multimedia, siempre cambiantes.
Más reconocido por la generalidad de las escuelas, el diseño gráfico es una mención que reúne a las clásicas especialidades que hay dentro de él, como el diseño editorial, el branding, el packaging, etc.
Diseño gráfico y diseño de ambientes y objetos son menciones que se imparten también en la sede que la Universidad del Desarrollo tiene en Concepción
La facultad se ha esmerado en complementar de la mejor forma esta malla con diferentes actividades. Una de ellas es su ciclo de charlas, que cada año invita a expertos de distintas especialidades que entregan a los alumnos una mirada amplia y al día acerca de distintas técnicas o tendencias.
A su vez, todos los años se organiza una actividad llamada Semana del Diseño, pensando en lograr un nexo real con la empresa. La facultad completa se transforma en diferentes oficinas de diseño, integradas por todas las menciones.
Otra línea importante es la educación continua y extensión, con una serie de cursos complementarios para profundización del diseño o de áreas afines al él.
A ese contexto pertenece, por ejemplo, un convenio con Papelera de Palermo, una de las casas de oficio más prestigiadas de Latinoamérica, a través de cursos desarrollados en conjunto e impartidos por profesores argentinos.







