5 agosto, 2010 (0) Imprimir

Educación

Insertarse en la estructura productiva

En la última década, el diseño como disciplina comenzó gradualmente a dejar de ser considerada una especie de curiosidad académica con un enfoque formativo experimental y desconectada de la realidad económica, productiva y empresarial. Lentamente ha sido considerada y usada como una herramienta estratégica para el desarrollo del país y de la empresa.

En algunas escuelas de diseño ya se tiene una visión acerca de la formación de esta disciplina, y se trabajan las oportunidades, desde una perspectiva país. Es al menos lo que ocurre en la Escuela de Diseño del DuocUC.

Carlos Hinrichsen, director de esta escuela, observa que en la actualidad la disciplina está viviendo un crecimiento y desarrollo significativo en nuestro país, al comprenderse el valor agregado que aporta como elemento diferenciador de productos, y las mayores oportunidades que otorga al momento de competir en el mercado.

El académico ha logrado gracias a su labor en organizaciones internacionales de diseño como Icsid, de la cual fue presidente dos años, poner a su unidad académica en el mapa mundial de la especialidad.

Al referirse a las necesidades que en este sentido debe cubrir la formación de los diseñadores, el académico destaca, con el propósito de ilustrar potenciales mercados y campos laborales, las posibilidades de la APEC –foro del Asia-Pacífico–, cuyas proyecciones están plenamente vigentes.

En este foro, habrá este año 2010 una primera etapa de liberalización comercial para los países más industrializados del bloque y otra en 2020 para los países en vías de desarrollo. Chile intentará incorporarse a la etapa del 2010, lo cual quiere decir que en algunos años más nuestro país  podrá tener acceso a un mercado potencial de 2.500 millones de consumidores.

“En ese contexto, los profesionales del diseño más idóneos tendrían un futuro mercado laboral altamente atractivo y dinámico, pero deberán actuar o desempeñarse en medio muy competitivo, complejo y exigente”, comenta Hinrichsen.

Señala él que la escuela del DuocUC siente el compromiso de apoyar y participar en iniciativas, proyectos o acciones concretas para que el diseño se inserte definitivamente en la estructura productiva y de servicios, y que sea un aporte en el ámbito social, cultural y económico de Chile.

Por ello es que desde hace poco más de una década, el proceso de aprendizaje allí incluye en los últimos semestres un programa de vinculación con el medio laboral que busca el desarrollo de proyectos colaborativos. Estos sirven de experiencia formativa  sus resultados permiten posicionar al diseño en la industria y la sociedad.

“En este programa han trabajado entre mil y mil seiscientos estudiantes cada año, con pequeñas empresas, a través de una conexión con Sercotec, llegándose incluso a desarrollar proyectos con marcas tan poderosas como Nokia”, refiere.

El proyecto académico estructurado por la escuela del DuocUC explora el diseño y su aplicación, a través de carreras que tienen una fuerte orientación práctica y vínculos estables con empresas de manufactura y de servicios. Esto se complementa con el aporte de conocimientos y experiencias de importantes centros de diseño internacionales, con los que la escuela tiene convenios de intercambio.

Los planes de estudio de esta escuela son flexibles, basados en competencias laborales, y a través de ellos se busca que los estudiantes adquieran conocimientos, habilidades y destrezas que les permitan resolver problemas en áreas de aplicación determinadas y concretas, como diseño industrial, diseño gráfico y comunicación visual. Así también en otras ámbitos, como el diseño de vestuario y diseño de ambientes.

En concreto, los planes se estructuran en módulos, en función de áreas de desempeño laboral, lo que contempla las certificaciones correspondientes una vez cumplidos los requisitos y condiciones para cada módulo, conjuntamente con el título profesional que se otorga una vez cumplidos los requisitos del plan de estudio respectivo.

Al momento de caracterizar al estudiante de diseño de esta escuela y al profesional egresado de ella, Hinrichsen advierte que entre la tendencia natural a la especialización, que surge del desarrollo tecnológico, y la necesaria integración que surge de la anterior, se debe buscar el adecuado balance entre especialización e integración.

“Este permite formar diseñadores preparados para enfrentar con agilidad situaciones en las que se le exija defender una idea, exponer proyectos, trabajar en equipo, conocer la problemática empresarial y entregar soluciones eficientes”, comenta.

Los profesionales surgidos de esta escuela, según él refiere, tienen una fuerte especialización en áreas de aplicación específicas del diseño, están formados por un modelo educativo basado en competencias. Agrega que eso posibilita disponer de una visión profesional de 360 grados, fundamental para responder a las exigencias de la industria en un mercado amplio, exigente y cambiante.

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