Inspiración y tendencias
Lego aplicado a las estrategias de negocio
Parece un juego porque arranca del popular sistema de piezas plásticas que encajan unas con otras y se construye lo que se quiera. Y es un juego, aunque no de niños sino de adultos que necesitan encontrar soluciones a problemas.
Son problemas de negocio o problemas en el ámbito de la educación. Con el tiempo es posible ampliar la esfera de aplicaciones que tiene Lego Serious Play, que nació en la misma compañía nórdica que produce el juego tan apetecido por los niños.
La anécdota es que, en un momento, Lego pasaba por un proceso de reestructuración en que se analizaban nuevas formas de enfrentar los desafíos del futuro, llegándose a la idea de que era necesario construir estrategias, surgiendo la alternativa de ocupar las piezas de lego para expresar las ideas.
Los exitosos resultados obtenidos al interior de la empresa hicieron ver a algunos que se trataba de una metodología que podría expandirse, lo que implicaba una acción relacionada con el propósito de Lego de avanzar hacia futuro.
Lego Serious Play nació así hace cerca de ocho años de la mano de un empleado de la compañía, Robert Rasmussen, quien en la actualidad dirige una consultora que se ha dedicado a evangelizar acerca de la metodología, impartiendo talleres para empresas tan grandes como Shell, Procter & Gamble y Google, y a formar facilitadores capaces de aplicarla.
Rodrigo Edwards, gerente general de Edwards Asociados, es uno de quienes se ha entrenado con Rasmussen como facilitador.
Comenta este socio de una de las empresas que forman parte de QVID, que su propósito fue capacitarse en dirigir procesos de solución de problemas de negocio, como el desarrollo de planes estratégicos, la resolución de conflictos, la formación y desarrollo de equipos.
Pero además él está buscando la manera de involucrarlo en el proceso creativo, que constituye la escencia del negocio de Edwards Asociados, oficina que se mueve entre la publicidad, el diseño y el marketing directo.
“Es algo que no se ha hecho y lo estoy empezando a hacer. Existe la posibilidad de llevarlo al terreno de la planificación estratégica de marketing y, muy especialmente, a la etapa de briefing”, señala Edwards.
Opian él que con esta herramienta se pueden hacer brainstorming, que resultan particularmente interesantes en el terreno de la planificación. Según refiere, el trabajo en este terreno implica a veces sesiones de tres horas solo en la etapa del brainstorming, antes de la planificación misma, y Lego es muy útil en ello.
Dentro de las metodologías de pensamiento que se han desarrollado, para solución de temas estratégicos, las empresas recurren normalmente a tres categorías o niveles. Uno es el simple pensamiento (thinking), en que las personas se reúnen, conversan y piensan acerca de lo que conversan.
En el pensamiento visual (visual thinking), las personas llevan las ideas que trabajan a dibujos y esquemas que les permiten captarlas mejor, mantenerlas por más tiempo y consensuarlas entre más personas.
El tercer nivel es el del pensamiento tangible (tangible thinking), aquel en que las figuras que representan las ideas que se trabajan se llevan al volumen, a un nivel de 3D. Es justamente a esta categoría de pensamiento al que corresponde Lego Serious Play, que hace el proceso aún más fácil.
Una de las ventajas de una metodología tangible como esta es que todos los involucrados participan, pues tienen que hablar acerca de lo que están haciendo con las figuras de Lego.
Esto se ve facilitado por el hecho de que, por tratarse de un juego, no existe obligación de decir algo necesariamente inteligente, pues aquello que se dice es parte de una historia, de un relato, que permitirá llegar a las ideas que se usarán para la solución del problema.
Gerentes de empresas que ya lo utilizan como una estrategia integrada en sus procesos, aseguran que resulta de gran utilidad a la hora de crear conversaciones para que los equipos consigan plasmar ideas y sentimientos que no saldrían a la luz por sí solos.
Los valores subyacentes del juego incluyen la creencia en el potencial de las personas, y también la creencia de que todo el mundo dentro de una organización puede contribuir a la discusión, las soluciones y los resultados.
“Lo importante de la metodología no está en el soporte mismo, el juego del Lego, sino en cómo se instalan las preguntas y cómo se desarrolla el proceso completo para que aparezcan los objetivos de la solución del problema en que se está trabajando”, explica Rodrigo Edwards.
Lo que se construye con las piezas no es lo importante, según él; lo relevante es la historia, el relato, que hay detrás de cada construcción individual, que se confronta con los que hacen los demás participantes para consensuar un relato común.
Es de esta manera probable, en el proceso de diseñar un producto o una solución comunicativa para una empresa, llegar a develar, a través del juego, las necesidades más produndas de las personas o sus insight más puros.





